El barril Criollo, no todo lo que brilla es oro.

YPF
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La decisión del presidente de la Nación Alberto Fernández de asignar el Barril Criollo en U$D 45.- es un hecho, y fue festejado desde los gobiernos de las provincias productoras.

Desde las redes sociales, la gobernadora de Rio Negro, Arabela Carreras, agradeció la decisión política del gobierno nacional, dado que esta decisión asegura un ingreso mínimo por regalías petroleras a la provincia, tan necesarias en estos tiempos.

Las cuentas provinciales están pasando por un momento muy difícil, la recaudación provincial en mínimos históricos y de la misma manera la coparticipación.

Entonces como se financia el Estado?

Hoy, más de la mitad de los  ingresos provienen de la emisión monetaria, es decir “la maquinita”, el resto es la recaudación de impuestos. Y acá esta la verdadera clave del mantenimiento del Barril Criollo, “la recaudación”. Si, más del 50% del precio de los combustibles es impuesto, y fácil de recaudar. Si bien el consumo en la estaciones de servicio bajo más de 70%, es probable que en cuanto la flexibilización de la cuarentena comience a tomar ritmo, el consumo del combustible, aumente directamente, y así la recaudación.

Pero el otro lado del Barril Criollo es quien lo paga, y si! Siempre lo paga la gente. La Argentina, es un extraño país, donde liberamos el precio del petróleo cuando sube y lo regulamos cuando bajo.

En los últimos días, el precio mundial del petróleo comenzó a recuperar el valor, llegando a los U$D 35 por barril, lo cual disminuye diferencia es mucho con el Criollo. Recordemos que al comienzo de la pandemia llego a cotizar en valores negativos.

Sin lugar a dudas, las consecuencias de la pandemia en general y de la cuarentena en particular comienzan a vislumbrarse y recién comienza. Por un lado el sector privado que dependiendo de los rubros, el impacto en la actividad es brutal y no se observa con claridad cuando comenzara a reactivarse. Se observa que en un amplio territorio nacional la actividad se comienza a flexibilizar, la vuelta parece más difícil de lo que se pensaba.

Por un lado, no hay claridad sobre los protocolos y también hay un temor en el consumidor en salir de la cuarentena. Las implicancias en este sector son muchísimas, pero en el sector Público el panorama no es mucho mejor. La recaudación cae mensualmente en forma significativa y se espera que esta sangría (aunque disminuya el porcentaje) siga al menos hasta fin de año. De ahí la necesidad de encontrar impuestos de fácil y rápida recaudación como es el IVA, el impuesto al Cheque y también los impuestos a los combustibles.

La única herramienta real (descartado de plano a “el crédito” por obvias razones) es la emisión monetaria, pero sin dejar de tener en cuenta los peligros que conlleva. Dado que tendrá un impacto inflacionario seguramente para el segundo semestre, lo que obligar al Gobierno a instrumentar las queridas Letras del tesoro, como las Leliqs, Lebacs y otras, dado que será necesario una absorción de pesos, muy significativa para contener la depreciación del peso.

Por último y para cerrar, el Barril Criollo trae tranquilidad al sector privado también y en particular al empleo, dado que asegura de alguna manera un horizonte de previsibilidad,  al menos hasta es 2021.

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