“Esto es, día a día”

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Pensar que teníamos una crisis cada 10 años y nos quejábamos, pero con el pasar del tiempo estas crisis fueron cada 5 y ahora cada 3 años.

Si tomamos los últimos 10 años la Argentina solo creció en 2 períodos y fue principalmente gracias a un factor externo, como era el alto precio de las materias primas, en especial de la soja.

Hay una realidad insoslayable, el sistema macroeconómico argentino no funciona, esta enfermo y cualquier persona lo puede entender. Tenemos un Estado qué gasta como un país escandinavo pero recauda como un país tercermundista, con impuestos distorsivos y atacando a los sectores más productivos y generadores de divisas.

Sin dudas en materia de derechos la Argentina se destaca por el resto de los países de la región, con educación y salud pública gratuitos, con jubilaciones sin aportes, asignación universal por hijos, planes trabajar y ahora con la tarjeta Alimentar, entre otros. Pero a esta altura de los acontecimientos y con un riesgo país que supera los 2300 puntos, realmente tendríamos que reflexionar todos y evaluar que posibilidades reales existen de continuar de esta manera.

El dinero existente en Argentina no puede cubrir la infinita demanda de derechos actuales (dicen que puede volver el Futbol para Todos), por lo cual el gobierno nacional se encuentra en una encrucijada. En este contexto el Palacio de Hacienda está encarando una nueva renegociación de deuda soberana, cuyo argumento más fuerte es que “el muerto no paga”.

Ante este argumento, ya repetido en varias ocasiones por los gobernantes argentinos, los acreedores comienzan a buscar y trabajar en una salida ordenada y rentable. Con un riesgo país por encima de los 1000 puntos en general, solo queda el inversor especulativo, dado que un portafolio de inversores corporativos difícilmente mantenga inversiones con tanto nivel de riesgo. Claramente de concretarse este reperfilamiento, como le gusta decir al ministro Guzman, este será con alguna quita, pero con un aumento de tasa de interés y una estructura de vencimientos ventajosa para el inversor.

Tengamos en cuenta que en estos casos las renegociaciones son adhesiones “voluntarias” y en el caso de no estar de acuerdo el acreedor con la propuesta, este iniciara un juicio al Estado Nacional, como sucedió la década pasada con los fondos holdouts.

Para que cualquier lector comprenda el Estado posee actualmente dos déficit; uno primario que básicamente es una suma y resta de ingresos y egresos y otro secundario que contempla el pago de intereses de la deuda. Durante la gestión Macri se obtuvo un superávit primario en forma constante por más de 3 años, lo cual posibilitó atenuar el déficit posterior, que contemplaba, como mencionamos, el pago de los intereses de la deuda. Durante enero de 2020, que fue el primer mes completo de la gestión Fernández obtuvimos después de mucho tiempo un déficit primario muy significativo lo cual realmente obliga a Economía, una renegociación urgente y más necesaria.

La situación realmente es apremiante y esto se ve reflejado en los 2300 puntos de riesgo país y en la negativa por parte de los inversores a refinanciar títulos en pesos, como sucedió en la última semana de febrero.

El ministro Guzmán tomo nota de algunos errores en la presentación de la propuesta y reformuló la nueva y mejor oferta del bono Bogato que vence la primera semana de marzo. Obtuvo a priori una aceptación por arriba del 64% el día miércoles 3 de marzo, lo que mejora las expectativas para el viernes qué es el vencimiento real. Se sabe que la inflación de febrero, ronda el 2%, con un incremento importante en alimentos.

En este sentido el presidente Alberto Fernández, en la última presentación ante empresarios, se manifestó implacable con los que no cumplan con el régimen de aumentos acordados con el gobierno. Y realizo un especial énfasis con la industria en alimentos, cuyo incremento en el mismo periodo seria del 3,5%.

La contención de la inflación, al menos transitoriamente, debería dar tranquilidad a la población y mejorar el clima interno. También se espera que se presenten los números de la industria y muestren alguna mejora, en al menos algunos sectores.

La Macroeconomía de la Argentina está muy enferma y como diría algún médico de terapia intensiva, “esto es, día a día”.

Lic. Ignacio A. Somorrostro

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