La gran ausente en el discurso de Fernández: Vaca Muerta

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Durante la campaña electoral (pasó menos tiempo del que parece), la otrora oposición incluso llegó a hablar de “blindar” Vaca Muerta. Ese era el nivel de relevancia estratégica que tenía la formación no convencional. “Obviamente que hay que desarrollar Vaca Muerta”, decía Alberto Fernández y criticaba que la actividad se había parado en los últimos meses del Gobierno anterior. Con sentido común, se creía que Vaca Muerta, cuyo despegue inició Cristina Kirchner y consolidó Macri, era una de las pocas políticas de Estado del país del zigzagueo. “Alberto va a necesitar dólares y obviamente va a apuntar a Vaca Muerta”, se pensaba.

Ayer, sin embargo, Vaca Muerta no fue mencionada en el discurso de Fernández. Los que buscaban alguna pista o señal sobre la política hacia la producción no convencional deberán esperar. Hubo, eso sí, una invocación general a la importancia de la energía y el compromiso de enviar un proyecto de ley, pero no sólo para el shale.

“Los hidrocarburos serán una palanca para el desarrollo productivo de nuestro país (…) Por eso, enviaré a este Congreso un proyecto de ley para el desarrollo del sector hidrocarburífero y minero que promueva y estimule la inversión nacional e internacional en el sector y facilite el desarrollo de la cadena de valor industrial, tecnológica y de servicios que nos permita crear cientos de miles de empleos directos e indirectos en los próximos años”, dijo Fernández. Sin mención a Vaca Muerta ni los convencionales. Tampoco, con plazos.

“Transcurrido casi el 5% del mandato, hubo pocas definiciones, no están los equipos técnicos designados, no están claras las ideas o por lo menos no se conocen. En fin, no hay plan”, dicen en el sector.

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