Por la pandemia, YPF intenta rescindir un contrato de gas por US$ 1100 millones

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La petrolera argentina pretende salir anticipadamente de un contrato millonario con la empresa belga Exmar firmado por la gestión anterior que encabezó Miguel Gutiérrez. El contrato por 10 años tiene un costo superior a los 500 millones. Con los gastos asociados más que duplica esa cifra.

Por efecto de la pandemia, YPF inició gestiones para rescindir un contrato de licuefacción de gas con la empresa belga Exmar valuado —si se contemplan los gastos asociados— en unos US$ 1100 millones.

A raíz de la expansión del Covid-19, que acentuó la tendencia a la baja de los precios del Gas Natural Licuado (LNG), la petrolera controlada por el Estado suspendió en abril los pagos a Exmar por el charteo de la barcaza de licuefacción rebautizada como Tango FLNG.

La empresa belga, que surgió como una prestadora de servicios a Excelerate, la compañía que opera la terminal de regasificación de Escobar, percibe por contrato US$ 140.000 diarios por el alquiler de esa embarcación, que fue construida para un proyecto fallido de la petrolera Pacific Rubiales en Colombia. Lo que hizo YPF es lógico: con los precios actuales del LNG, que se ubican por debajo de los 3 dólares por millón de BTU, la licuefacción de gas en la barcaza de Exmar no es rentable. Por eso, la petrolera argentina apeló a la cláusula de fuerza mayor, que está incluida en el contrato original, para negociar una salida anticipada.

La teoría de la imprevisión, muy utilizada para dirimir arbitrajes y disputas en el sector energético, está de su lado. Nadie podía prever que por la expansión de un virus desconocido por el mundo los precios de los derivados del petróleo se derrumbaran en pocas semanas. YPF se asesora con un estudio jurídico en Londres para buscar una válvula de salida que resulte lo menos onerosa posible. Aún así, en un escenario favorable, la rescisión tendrá un costo millonario.

El contrato con Exmar se rige —al igual que la mayoría de los contratos navieros— por la ley inglesa. En caso de no llegar a un acuerdo negociado se realizará un arbitraje internacional en Gran Bretaña. YPF argumentará razones de fuerza mayor para defender su posición. Exmar querrá cobrar la mayor parte del contrato a 10 años firmado por la gestión anterior de YPF que encabezó Miguel Ángel Gutiérrez, en noviembre de 2018.

La petrolera controlada por el Estado liga sus chances de éxito cuando plantea que es necesario rediscutir el contrato por el cambio disruptivo de la economía global. Allí tiene un punto. Pero los antecedentes en materia de arbitraje internacional suelen resultar esquivos a las empresas argentinas.

¿A cuánto asciende el costo del contrato?

EconoJournal contactó a fuentes privadas y de traders de combustibles. Desde YPF evitaron realizar comentarios. Jorge Elverdín, vicepresidente de Exmar Argentina y titular de la Federación Naviera Argentina (FENA), evitó responder las preguntas de este medio. Derivó la consulta a la casa matriz de Exmar en Europa, pero el área de prensa de la firma en Bélgica también negó comentarios.

Elverdín se limitó a afirmar que desempeña funciones en el Directorio de Exmar Argentina, subsidiaria de Exmar Energy Services, al igual que Santiago Cornu Labat, un abogado especializado en el negocio naviero que se formó en la UCA después de recibirse como bachiller en el Cardenal Newman, al igual que Marcos Browne, ex vicepresidente de Gas de YPF. Browne es, en los hechos, el principal responsable técnico de la firma del contrato con Exmar.

Exmar Argentina factura US$ 140.000 por día por el arrendamiento de la barcaza Tango FLNG. La cifra casi duplica a la que percibe Excelerate por el barco regasificador que contrate la UTE entre IEASA (ex Enarsa) y la propia YPF en Escobar. Además, YPF le paga unos US$ 40.000 por día a MEGA, una de las firmas petroquímicas del polo de Bahía Blanca, por el alquiler de su muelle en esa ciudad. Y alrededor de 3 centavos de dólar por millón a Profertil por el uso de su gasoducto. Además, la petrolera le abona a TGS una tarifa de transporte de US$ 0,15 por MMBTU para llevar hasta Bahía el gas de Neuquén. Y debe hacerse cargo del costo del ‘gas combustible’.

En total, YPF desembolsa más de US$ 200.000 por día por la utilización de la barcaza de Exmar, que tras su infructuosa experiencia en Colombia vagó por destinos recónditos hasta que YPF la rescató. En rigor, el costo individual del contrato por 10 años con Exmar asciende a US$ 510 millones. Con el resto de los adicionales, el costo ronda los US$ 1100 millones.

Cambio de órbita

El problema para la compañía que lidera Sergio Affronti es que, por la caída del precio internacional del LNG, ninguna de las cinco exportaciones de gas que se realizaron hasta hora tuvo un retorno (netback) positivo. Es decir, YPF no ganó plata en ninguna de los casos. La primera venta de LNG desde la barcaza Tango se concretó en septiembre de 2019 a un precio de gas de US$ 2,70 por MMBTU.

La última, de marzo de este año, a 1,75 dólares. Por las cinco exportaciones YPF embolsó unos US$ 40 millones cuando tuvo costos asociados por exactamente el doble, unos 80 millones. Para que el proyecto sea rentable se precisa como mínimo un precio del gas superior a los 7 dólares. EconoJournal contactó a Browne para conocer su posición sobre la disputa, pero el ex directivo de YPF, que dejó la compañía a fines de marzo, se excusó por cuestiones de confidencialidad, al igual que Miguel Gutiérrez, ex presidente de YPF durante la presidencia de Mauricio Macri. Pero allegados al ex titular de YPF señalaron que “la brusca caída de los precios del gas por la pandemia terminó afectando al proyecto”.

“Lo más lógico sería renegociar con Exmar un waiver por dos o tres años hasta que las condiciones de mercado se reconstituyan y los precios del LNG vuelvan a subir”, agregaron.

Varios analistas anticipan, sin embargo, que el precio del LNG seguirá en baja por un plazo mayor. “Antes de la pandemia veíamos un período de entre 5 y 7 años de precios de entre 3 y 4 dólares por la entrada de nuevos proyectos de producción de LNG, que provocarían un efecto de sobreoferta. Hoy, por la pandemia, ese plazo podría extenderse por los próximos 10 años”, precisó ayer Gabriel Aguilar, gerenta general de Excelerate, durante una entrevista por streaming con EconoJournal sobre la evolución del mercado de gas.

En un pasaje de su extensa presentación, la directiva precisó que “a fines de 2019 el buque Exemplar (que estaba amarrando en la terminal de regasificación de Bahía Blanca) dejó el país sin ningún costo para el estado argentino”.

Reflexiones

La contratación de la barcaza Tango fue explicada a principios de 2019 por Miguel Gutiérrez y Daniel González, ex CEO de YPF, como parte de una estrategia para transitar una curva de aprendizaje en el mercado de LNG. A partir de la unidad de licuefacción flotante de Exmar, que puede procesar una exigua producción de 2,5 millones de metros cúbicos diarios de gas, la Argentina se sumó al grupo de países que exporta gas por barco.

Desde la óptica de los ex ejecutivos, que coincidía con la de ex funcionarios de Cambiemos como el ex secretario de Energía Javier Iguacel, la Argentina iba camino a convertirse en un exportador de LNG a gran escala. Eso no sucedió. No se generaron saldos exportables y los precios del gas se destruyeron.

YPF se apuró para hacer una serie de refacciones en el muelle de MEGA en Bahía Blanca para poder operar con Tango. Quería despachar el primer cargamento de LNG en abril de 2019. Pero por demoras en esas obras tuvo que esperar a que termine el invierno de ese año para concretar el envío. Ya en septiembre, a YPF le costó encontrar comprador para el gas licuado y lo terminó vendiendo a 2,70 dólares, un precio claramente antieconómico que no cubre los costos.

Algunas preguntas que se repiten en el mercado:

¿Tenía sentido firmar un contrato por 10 años si se trataba de un proyecto piloto? ¿No era mejor avanzar con una iniciativa modular y escalable como lo que propone Excelerate con TGS en Bahía Blanca?

Fuentes de la anterior gestión de YPF argumentan que Exmar estaba negociando para llevar su barcaza a otros mercados y que sólo fue posible traerla a la Argentina firmado un contrato por una década. La mayoría de las fuentes consultadas niega esa versión. Sostiene que Exmar no encontraba interesados por la barcaza y que no había necesidad de firmar un contrato por 10 años que además no contempla cláusulas flexibles de salida. Incluso existe un estudio contratado por MEGA a fines de 2016 a una consultora norteamericana que arrojó que una iniciativa como la de Exmar sólo es rentable con un precio mayor a los 9 dólares. ¿Por qué YPF no buscó socios a fin de diversificar el riesgo de la operación? Si el proyecto con Exmar era atractivo para la industria podría haber sumado a otros jugadores de importación en el mercado de LNG como Total o Shell. Sin embargo, por una cuestión de escala, YPF optó por moverse en soledad.

¿Es lógico firmar un contrato de exportación de gas a 10 años sin la autorización del Estado para vender en firme?

Las cinco ventas de LNG despachadas desde la barcaza de Exmar fueron interrumpibles, es decir, requirieron la habilitación especial del Estado. En el mercado de trading sostienen que no era aconsable firmar un contrato de largo plazo sin la autorización formal del Estado.

El contrato con YPF representa alrededor del 30% de los ingresos globales de Exmar. ¿No era un riesgo para YPF exponerse con un contrato tan relevante con una empresa de dudosa solvencia?

Quienes defienden el contrato afirman que era un primer paso hacia la exportación de LNG de gran porte a la que aspiraba la industria en 2018/2019. Los críticos explican que se subestimó ese aspecto de la negociación.

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