Una matriz energética basada en los hidrocarburos

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Edita: @danielperfumo

La única manera de saber realmente si hay petróleo en el sitio donde la investigación geológica propone que se podría localizar un depósito de hidrocarburos es mediante la perforación de un pozo.

En la foto el pozo n° 2 en Comodoro Rivadavia, considerado el primero surgente de Argentina.

La profundidad de un pozo es variable, dependiendo de la región y de la profundidad a la cual se encuentra la estructura geológica o formación seleccionada con posibilidades de contener petróleo, por ejemplo, en Mendoza hay pozos de 1.500 a 1.800 metros de profundidad, y al pozo promedio en la cuenca neuquina se le asigna una profundidad de 3.200 m, pero en Salta se ha necesitado llegar a 4.000 metros y
más. El record lo tiene el pozo Tuynti x 1, en área de Pan American Energy (PAE),
provincia de Salta, cuya profundidad vertical final alcanza los 6.028 metros.

La etapa de perforación se inicia acondicionando el terreno mediante la construcción de locaciones llamadas «planchadas» con caminos de acceso para el equipo de perforación, herramientas transportados en grandes y pesados vehículos.

Los primeros pozos son de carácter exploratorio, éstos se realizan con el fin de localizar las zonas donde se encuentran los hidrocarburos, posteriormente vendrán los pozos de desarrollo. Con la creación del gigante estatal YPF, todas las perforaciones realizadas en sus inicios se hicieron por el sistema de percusión en sus dos variantes; a cable, con
capacidad perforante de hasta 600 metros y la segunda opción con barras huecas con capacidad de hasta aproximadamente 1.000 mts.

A principios de la década 1930 se comenzaron a construir y a operar en los Estados Unidos máquinas de perforación rotatorios (rotary) que por su tecnología permitían perforar pozos más profundos que las máquinas de percusión. YPF capitalizó rápidamente esta innovación y se sumó.

Quién es el dueño del petróleo argentino?

La Constitución Argentina de 1949 establece que los recursos minerales, entre los que se incluyen los hidrocarburos, son propiedad de la Nación. El Estado otorga mediante licitaciones áreas de exploración a los llamados concesionarios, formados por empresas operadoras que luego pagarán regalías.

Según las leyes mineras y petroleras, el superficiario (dueño de la tierra) está obligado a otorgar servidumbres al concesionario. Si no lo hiciera, éste tendría derecho a solicitar la expropiación del terreno que ocupa.

Cuando hablamos de regalías, nos referimos a aquellos pagos que realizan las compañías que extraen recursos naturales no renovables (carbón, petróleo, gas natural, oro, entre otros) al estado como el resultado de su producción.

Con la reforma de la Constitución Nacional de 1994 en el artículo 124 cambió el paradigma, ya que “Las provincias podrán crear regiones para el desarrollo económico y social y establecer órganos con facultades para el cumplimiento de sus fines y podrán también celebrar convenios internacionales en tanto no sean incompatibles con la política exterior de la Nación y no afecten las facultades delegadas al Gobierno Federal.”

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